Hace un tiempo, alguien me estuvo explicando que hay que tener cuidado con las ondas que emiten los móviles, que es un error llevarlos en el bolsillo del pantalón porque la radiación podría afectar a los órganos cercanos y, como lo estoy llevando en el bolsillo delantero del pantalón, estaría afectando a mis espermatozoides.
He indagado, siempre lo hago sobre cosas absurdas, así que esta vez quería saber. No hay ningún estudio concluyente que respalde esa opinión, algún indicio pero nada confirmado. Aun así no hay nada como tener el miedo y la duda metidos en el cuerpo para tomar medidas. Así que llevo unas semanas poniendo el teléfono en el bolsillo del abrigo, a la altura del pecho.
Ayer me di cuenta que espero que esta pequeña decisión sea absurda, porque pensándolo bien, tras de mas de 20 años radiando mis espermatozoides, ahora he empezado a radiar el corazón.
Qué mas da ya todo.
No sé cuál de los dos órganos es más prescindible.
Supongo que al final la vida funciona así. Vas tomando pequeñas decisiones en las que vas eligiendo el mal menor esperando que un día, con suerte, la vida te regale un bien mayor.
Y es que a veces uno transita la vida con la sensación de estar atrapado en un laberinto de espejismos y trampantojos con salidas falsas y escondidas.
Pero seguimos. Porque detenerse y abandonar no es una opción.
Porque aunque las soluciones en ocasiones traigan problemas más complejos de los que creíamos haber solucionado, quizá la vida se trate de eso: de avanzar sin saber muy bien a qué lugar estamos yendo.
E incluso un día te das cuenta que no existe un lugar al que acudir, sino caminos por los que pasar.
Y además, la vida no es para los más preparados o los mas inteligentes, sino para los que han aprendido que la constancia y el esfuerzo no se negocian.
Solo queda actuar, avanzar y en los momentos de dudas, te apoyas en los que tienes a tu alrededor. Luego rezas para no caer en la casilla equivocada. Y sigues
Y por muy perdido que esté, por muchas ondas que lleguen, no me he inyectado ácido hialurónico. Todavía hay esperanza. No es poco.
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