19 feb 2026

EL TIEMPO QUE CUENTA

En ocasiones me sigue sorprendiendo y fascinando, a partes iguales, cómo funciona mi mente.

Puede que vaya andando por la calle, me cruce con alguien cuya cara me recuerda vagamente a alguien que me recuerda a otro alguien y, sin esperarlo, estoy sumido en una vergüenza profunda por algo que pasó en tercero de primaria.

Al rato salgo de ahí y vuelvo al presente sin aparentes daños colaterales pero con la sensación de haber vivido un viaje inútil y olvidable. 

Por ello me impactó tanto, y recuerdo con precisión, la vez que escuché aquello de que la memoria es como un perro tonto al que le tiras un palo y te devuelve cualquier cosa.

No es solo algo mío.

Y explica también por qué, de vez en cuando, hay que dedicarle tiempo a lo superficial y a lo prescindible.

No todo puede ser importante y trascendental.

Merecemos, de vez en cuando, acompasar el ritmo a lo fútil.

Supongo que, en el fondo, no hay nada mas real que vivir y lidiar con los pequeños momentos irracionales. 

Y es que yo no conozco otra forma de encajar cómo puede ser que haya años enteros que pesan menos que algunos minutos y, también, que una sola semana tiene la capacidad de tatuar en tu memoria lo que unos meses no pueden ni imaginar.

Soluciones vitales que se intuyen en segundos, mientras que para decisiones intrascendentes puedes dudar días enteros.

No conviene menospreciar ninguna, porque la vida lo abarca todo.

En la antigua Grecia, en su pretensión de atraparlo todo, crearon dos maneras distintas de medir el tiempo:

Por un lado hablaban de Chronos, para mencionar el tiempo que pasa. El que se acumula de forma invisible pero constante e incansable mientras transcurre la vida. No pasa nada nunca mientras está cambiando todo.

Por otro, mencionaban a Kairos, que representa el tiempo que hoy llamamos de calidad. Ese que nos gusta a todos vivir. En el que suceden las cosas de manera intermitente y caótica. El que determina el color de la vida.

Uno sin el otro no pueden existir. Se necesitan. La música y la letra.


Creo que tuvimos la suerte de que estas dos maneras de diferenciar el tiempo no llegaran a nuestros días, si hubiese sido así, estaríamos todavía mas obsesionados con con nuestro kairos, buscando como locos vivir momentos, vivir emociones, vivir experiencias. Aunque bien pensado no sé si eso es posible.

Incluso imagino relojes y calendarios keirosanos que habrían impedido el negocio “cuqui” de las tazas wonderfulianas.

A mí lo que me ocurre es que mi kairos es tan inigualable que me esfuerzo porque mi cronos sea cada vez mejor, incluso llegar a confundirlos si no estoy muy atento.

12 feb 2026

PEQUEÑAS (Y NO TAN MALAS) DECISIONES

Hace un tiempo, alguien me estuvo explicando que hay que tener cuidado con las ondas que emiten los móviles, que es un error llevarlos en el bolsillo del pantalón porque la radiación podría afectar a los órganos cercanos y, como lo estoy llevando en el bolsillo delantero del pantalón, estaría afectando a mis espermatozoides.

He indagado, siempre lo hago sobre cosas absurdas, así que esta vez quería saber. No hay ningún estudio concluyente que respalde esa opinión, algún indicio pero nada confirmado. Aun así no hay nada como tener el miedo y la duda metidos en el cuerpo para tomar medidas. Así que llevo unas semanas poniendo el teléfono en el bolsillo del abrigo, a la altura del pecho.

Ayer me di cuenta que espero que esta pequeña decisión sea absurda, porque pensándolo bien, tras de mas de 20 años radiando mis espermatozoides, ahora he empezado a radiar el corazón. 

Qué mas da ya todo. 
No sé cuál de los dos órganos es más prescindible.


Supongo que al final la vida funciona así. Vas tomando pequeñas decisiones en las que vas eligiendo el mal menor esperando que un día, con suerte, la vida te regale un bien mayor.

Y es que a veces uno transita la vida con la sensación de estar atrapado en un laberinto de espejismos y trampantojos con salidas falsas y escondidas. 

Pero seguimos. Porque detenerse y abandonar no es una opción. 
Porque aunque las soluciones en ocasiones traigan problemas más complejos de los que creíamos haber solucionado, quizá la vida se trate de eso: de avanzar sin saber muy bien a qué lugar estamos yendo. 
E incluso un día te das cuenta que no existe un lugar al que acudir, sino caminos por los que pasar.

Y además, la vida no es para los más preparados o los mas inteligentes, sino para los que han aprendido que la constancia y el esfuerzo no se negocian. 
Solo queda actuar, avanzar y en los momentos de dudas, te apoyas en los que tienes a tu alrededor. Luego rezas para no caer en la casilla equivocada. Y sigues

Y por muy perdido que esté, por muchas ondas que lleguen, no me he inyectado ácido hialurónico. Todavía hay esperanza. No es poco.

5 feb 2026

ARTABÁN

Cuentan que los Reyes Magos no eran tres, sino cuatro. 

Existe una leyenda que habla de un cuarto rey, llamado Artabán, que de camino a Belén se encontró con una persona a la que habían asaltado y robado todo lo que tenía, Artabán se detuvo a ayudarla. Esa atención fue lo suficientemente larga como para perder la estela de la estrella y también para no llegar a tiempo al encuentro de los otros tres magos. Tardó más de lo que podía en encontrar el rumbo y, cuando por fin lo hizo, ya era tarde. El niño y su familia habían huido ya a Egipto. Y es que en el trayecto, Artabán se despistaba y se detenía para ayudar a algunas de las personas que se iba encontrando. 

Así, casi sin darse cuenta, el camino se le estaba llenando de gente.

Artabán estaba fracasando en el objetivo de su viaje. Mientras los otros tres Reyes conocieron y adoraron al Mesías, él se lo perdió por distraído. Como diríamos hoy, se dispersaba y “perdió el foco”. Tanto atender los imprevistos y las dificultades que surgían en el camino, se perdió las cosas importantes, y con ello también perdió su lugar en la historia. 

Aunque es probable que ganara otras cosas que no trascendieron tanto.

Dice la historia que Artabán nunca perdió la esperanza de conocer a Jesús. Aunque nunca llegaría a conseguirlo. O no de la manera que él esperaba. Se cuenta que, cuando Jesús murió en la cruz, algo extraño sucedió; como si le hablara el mismo Dios, Artabán descubrió que no había estado con ÉL solo una vez, sino que lo había estado tratando durante toda su vida. Porque aquello que sentía cuando estaba con la gente a la que ayudaba, esa paz, eso era Dios.

Así que algunos en la vida caminamos con la sensación de no llegar a tiempo. Quizá seas de los que siente que la vida les atropella y que, cuando aparece, siempre es tarde. Fracasas en lo fundamental y parece que solo avanza lo intangible, pero no estás seguro porque eso no se puede medir. 

Y dudas. Porque quieres ir siempre con la ropa limpia y planchada, pero te manchas, te tiemblan las manos y las certezas se diluyen. Es entonces cuando quizá —y solo quizá—, intuyes que la vida está ahí, lejos de los focos, los tronos y las tarimas.


Para todos aquellos a los que nuestra torpeza nos desvió del camino, para quienes nuestro día no fue la mañana del 6 de enero, a lo mejor Artabán aparece algún día cuando ya no se le espera.

Primero teníamos que pasar por Egipto.

1 feb 2026

POR LA TARDE FUI A NADAR

“Hoy Alemania le ha declarado la guerra a Rusia. Por la tarde fui a nadar”

El 2 de agosto de 1914 no solo faltaban setenta años para que naciera yo, sino que también se produjo la que probablemente sea la anotación mas famosa de un diario. Lo escribía Kafka y, sin saberlo, estaba dando una de las lecciones mas importantes de la humanidad.

Y es que el mundo es un lugar complejo e inabarcable. Bien lo sabemos los que nos gusta el fútbol, esos seres moralmente inferiores que nos alegramos o nos amargamos por el resultado que se da después de que unos cuantos millonarios en pantalón corto libren sus batallas durante unas dos horas y no nos preocupamos por lo que de verdad importa.

Imagino a todos aquellos que me miran con su superioridad, buscando cada domingo por la tarde la cura del cáncer o acabar con el hambre en el mundo, mientras yo sufro por mi equipo.

Por suerte, vivimos en sociedad y la gente como yo, podemos apoyarnos en esos seres de luz que compensan nuestras miserias y tanto hacen por nosotros. 

Gracias.

Supongo que para algunos solo son lícitas las alegrías profundas, consistentes e importantes. Creo que tienen razón, aunque a veces veo aquellos que solo aceptan las alegrías que les aportan los suyos y me planteo si no habrá ahí más egoísmo, mas utilitarismo del que denuncian, que en alegrarte por un gol que es cierto, lo único que cambia es el ánimo. 

Quizá esto último sea lo más puro y lo que más te conecta con la niñez. No conozco alegría mas atávica.

Quizá ese punto de volver a la infancia, de disfrutar por lo inútil con ese punto de irresponsabilidad sea todo aquello que nos protege de nosotros mismos.

Hay semanas en las que te asomas ahí fuera y lo que ves es que parece que los villanos van ganando la batalla. Y yo sigo saliendo a correr casi cada día.

Renuncié a ser mejor que tu, reivindiqué seguir viviendo mientras pueda.