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17 mar 2012

SOBRECAPACITADO

Hace poco, alguien cercano a mi, me atribuía  una frase que no recuerdo haber dicho, pero la verdad es que  reconozco que es muy probable que estas palabras hayan salido de mi: "he perdido la fe en las personas". Sin duda tenía un mal día y por suerte, aunque haya días que todo invite a dejarse llevar por este tipo de sensaciones, siempre aparece alguien que te recuerda que siguen quedando seres humanos que merecen mucho la pena. 



Llevo tiempo con ganas de escribir sobre una de estas personas, alguien que deberíamos tener presente mucho más a menudo como fuente de inspiración y superación.

Óscar Pistorius nació con una malformación degenerativa en las piernas y a los 11 meses de vida sus padres tuvieron que  tomar la decisión de amputarle ambas extremidades, nos podemos imaginar lo difícil que debió ser tomar dicha decisión. 

Con todo, sus padres se propusieron dar la misma educación a su hijo que a cualquier otro niño, no quisieron aceptar que fuese diferente a los demás, compartía actividades con los demás niños de su edad (¡jugó a rugby!) y debido a una lesión (otra vez construyendo desde un hecho negativo) empezó a practicar atletismo, disciplina en la que ha destacado desde hace algunos años.

Así Pistorius, posee los récords mundiales paralímpicos en 100, 200 y 400 metros. Pero este atleta está decidido a demostrar que no existen límites, por lo menos no para él. Una vez conseguido todo en el mundo paralímpico quiere demostrar que vivir sin piernas no es una discapacidad limitante, según sus propias palabras "todo el mundo tiene alguna discapacidad, peor son las del alma". Difícil añadir algo más a esto.

No ha tenido un camino fácil, la IAAF puso un obstáculo más en su camino: denegó su licencia para competir con atletas "sin discapacidad" tras un polémico estudio en el que consideraba que sus prótesis consideraban una ventaja competitiva. Así, como suena.

Pistorius se quedó sin poder competir en Pekín, pero por su puesto si no se iba a quedar ahí. Recurrió al TAS (ese cruel organismo que sanciona a ciclistas que dan positivo pero los condena por ser españoles) y le dieron la razón. Así que si en los próximos meses consigue la marca mínima, podremos disfrutar de una persona que ha unido el don natural con el trabajo y sacrificio diarios y crecerse ante las adversidades en los JJOO de Londres. Para mí, no habrá otro atleta más grande en esta cita.


Oscar Pistorius nos denuncia y nos enseña.

Nos denuncia porque aunque es cierto que posee una voluntad de hierro, no puedo pasar por alto que viene de una familia adinerada sudafricana, sino tuviera esa suerte, nos habríamos perdido una historia apasionante. Cuántas historias nos estaremos perdiendo por esto. Una pena.

Nos enseña que las discapacidades están en nuestra mente mucho más que en nuestro cuerpo, que no hay obstáculo contra el que no se pueda luchar. Vienen situaciones duras y difíciles constantemente y lo mejor que se puede hacer es afrontarlas y pelear. Luego ya se verá si se es capaz o no de superarlas. No nos engañemos, Pistorius tiene unas condiciones innatas buenísimas que junto a horas de trabajo y esfuerzo le han llevado donde está. Peleando por estar entre los mejores que no es poco.

Pistorius ha conseguido algo que me parece increíble y muy digno de admiración, que es no definirse a sí mismo por la ausencia de piernas. No se ve como un discapacitado, sino como un atleta. Es revertir la situación de una forma muy radical. Es casi conseguir una utopía. Es dar un paso hacia delante en el mundo de la discapacidad gigante, ojalá seamos capaces de coger ese testigo y seguir avanzando, ojalá.


Un detalle más, Pistorius está centrado en la prueba de 400 metros, ¿os habéis fijado que Bolt no corre 400? ¿casualidad? Entre las pruebas de velocidad, la más complicada de correr técnicamente es el 400, no es una afirmación gratuita, (por hacer un pequeño resumen, combina la resistencia aeróbica con la anaeróbica).

Lo de este tipo es admirable. Un ejemplo a un nivel mucho más alto de los héroes que a los que prestamos más atención.

Me dejo muchos detalles más que me gustaría destacar, pero lo que queda claro es mi admiración por una persona que ha hecho de la superación un modo de vida.

¿Alguien a estas alturas se atreve a llamarlo discapacitado? Yo desde luego, no.

Por último, el lema de Pistorius: "Tu no estás limitado por las discapacidades que tengas, tu estás capacitado por tus habilidades".


Saludos!

25 ene 2012

CHEMA MARTÍNEZ, STEFANO BALDINI: 2 HISTORIAS, 1 CARRERA

Estas historias que voy a pasar a contar ocurren a la vez, se sitúan en los JJOO de Pekín´08. Última jornada olímpica, que como es tradición se inicia con la maratón, la competición con mayor épica y rodeada de un ambiente de leyenda en unos Juegos.

Las condiciones se preveían durísimas: temperaturas de más de 30º y una humedad superior al 80% durante las más de 2 horas de duración. Es por ello que se programó la salida para las 7:30a.m. Entre los corredores que participaban en la prueba, por supuesto un buen puñado de africanos -no menos de 10- de los que a buen seguro iba a salir el Campeón Olímpico -que se dice pronto-. Luego estaban los europeos, que eran aquellos que iban a luchar con todas sus fuerzas por un puesto honrífico, si había suerte "pescar un diploma" sin opciones a medalla...a priori.

Entre este puñado de europeos, vamos a centrarnos: el español Chema Martínez -lo de destacar en este caso es literal- y el italiano Stefano Baldini, defensor de título logrado 4 años antes en "El Olimpo": Grecia. En una carrera que agrandó la leyenda de esta carrera, aunque de esa, quizá hablaremos en otra ocasión.

 Cada uno se enfrentó a su propio reto, lo planteó a su manera. Vamos a ver quien lo hizo mejor:

Chema hizo valer aquello de no escuchar a los que decían "es imposible" y se plantó en la línea de salida aquel 24 de Agosto con una idea en la mente: la medalla. Para lograrlo, llevaba un mes en Pekín preparando a conciencia el día: tenía un plan.

Chema se había estado preparando para colocarse en cabeza desde el inicio y dedicarse a tirar hasta donde "le aguantase el cuerpo", confiaba en tener el clima lo más duro posible y gracias al tiempo de aclimatación, conseguir pelear hasta el final con los africanos.

Con lo que no contaba Chema era que aquellos se iban a dedicar a correr como nunca antes se había hecho en unas olimpiadas. Tanto es así, que se batió y con mucho el récord olímpico de la prueba.

Ya en la salida, Chema se colocó delante y a los pocos kms se podía ver la curiosa imagen de Chema (de piel muy blanca) encabezando un grupo de africanos que no entendían muy bien qué estaba pasando allí. El ritmo era infernal (el paso por el km5 fue de 14:29 y el km10 fue de 29:25) pero tras tanto tiempo trabajando para ello no podía renunciar a todo porque las cosas no fueran según lo previsto.

Tras el km 10 y varios tirones del grupo Chema quedó descolgado del grupo ya casi sin fuerzas...pero no dejó de luchar y volvió al grupo. Peleó y peleó hasta que las fuerzas le abandonaron y ya cerca del km15 se quedó rezagado del grupo sin remisión.
Fueron 43min de ilusión, de gloria que ya nadie se los quitará. Demostró que es pelear hasta la saciedad (no solo en la carrera, sino todo el año de preparación) pese a que el objetivo era casi una utopía.

Un último apunte: después del gran esfuerzo del primer tercio de carrera, se quedó solo, os podéis imaginar lo que son casi 30km de soledad ya sin posibilidades de medalla, no, quizá no te lo puedas imaginar, pero vaya: muy duro. En ese momento, cualquier experto al que le preguntaras, hubiese apostado por la retirada del atleta, de hecho pensándolo bien, era lo más lógico.

Pero es que unos Juegos no se corren todos los días y Chema Martínez no es un atleta cualquiera. Supo sufrir hasta el final acabando la carrera en el puesto 16 a unos 7 minutos del ganador.

Toda una lección de esfuerzo, sacrificio e ilusión.

Llegados a este punto, no creo que quede casi nadie leyendo, si aquí sigues: gracias.


Es el momento del mito. Stefano Baldini se presentaba en la carrera con un palmarés envidiable, sin nada que demostrar pero con las ganas y las fuerzas que dan ser el vigente campeón olímpico.

Durante la preparación para la carrera a penas 4 meses antes de la misma, sufrió una lesión que le tuvo un mes sin correr, con lo que supone ese "percance" en una preparación para esa competición a ese nivel. Las dudas sobre su estado de forma eran lógicas.

A Baldini no se le vio apenas en ningún momento de la retransmisión. Él no tenía nada que demostrar a nadie y salió a hacer su carrera sin preocuparse por lo que pudieran hacer los demás.

Y así, corriendo a su manera fue escalando posiciones durante la segunda parte de la carrera, "recogiendo cadáveres" para, sin haber hecho ni mucho menos la mejor carrera de su vida, acabar en un meritorio 12º puesto (2º de los europeos por detrás del suizo Röthlin que acabó 6º).

Ahora si que dudo muy seriamente que alguien haya llegado hasta aquí, pero si sigues, espero que entiendas de qué va esto: 2 atletas, 2 personas, 2 formas de luchar por lograr un objetivo, pero sobretodo 2 tipos que tenían claro qué era lo que querían y cómo lo querían. Lo importante no es si lo consiguieron o no. Lo importante es que pese a las distintas adversidades no se rindieron. Incluso siguieron peleando cuando sabían que no lo conseguirían.

Desde aquí mi pequeño y modesto homenaje a los dos cracks. Gracias.

Saludos!