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3 may 2014

NI MÁS NI MENOS

Yo siempre he sido un poco autista. He necesitado de mis secuencias y mis rutinas para funcionar en el día a día. Bueno, lo que se dice funcionar es bastante cuestionable que lo haya conseguido durante algún tiempo. Quizá sería más correcto decir vivir.

Estas rutinas mientras ayudan a llevar el día a día por un lado; por el otro limitan la existencia, ya que suele ser difícil salir de ellas. Desde hace algunos meses todas mis secuencias han saltado por los aires y claro, es un follón.

Uno de mis rasgos autistas tiene que ver con la lectura. He sido casi incapaz de dejar un libro sin terminar pero no solo eso, también he sido incapaz de leer 2 libros a la vez, cuando alguien me comentaba que lo hacía, me parecía una marcianada.

Pues bien, esta semana me he sorprendido leyendo ¡3 libros a la vez en 2 idiomas distintos! Como para volverse loco, pero ahí estoy siguiendo el hilo de cada uno de ellos.

Vengo a contar esto porque entre tanto libro, se ha dado una de esas coincidencias que a mi tanto me gustan y de las que enseguida supe que saldría un post, aunque quizá la coincidencia esté más en mi cabeza; quién sabe.


En dos de los libros (ambos casos reales) sus protagonistas llegan a situaciones extremas en las que cualquier mínimo error significa "quedarse en el sitio" (nunca mejor dicho) incluso ese temido "fin" puede llegar sin error de por medio. Son situaciones extremas en las que hay muchos elementos que escapan de su control. Estoy hablando de lugares tan diferentes como la inmensidad del océano y 7000 metros de altura.

Los dos son grandes expertos en su situación tanto en experiencia (práctica); como en conocimiento (teoría); pero en ambos casos antes del momento clave, de tomar una decisión y pese a saber muy bien qué es lo que hay que hacer aparecen las dudas.

Sé lo que debería hacer, me lo han demostrado, lo entendí, lo he ensayado, incluso lo he hecho alguna vez en otra situación algo menos límite y vi muy claro que era la forma de salir de aquí pero... "y si".

Porque claro, en tierra firme con el oxígeno habitual todo se ve muy claro pero ahora llega el momento y estando en el filo, desaparece cualquier certeza y hasta el más experto es capaz de dudar hasta de dónde tiene su mano derecha.


Me gustó leer que los mejores también dudan ya que yo, como canta Quique González "tengo la fe pero tengo las dudas" y confieso que en ocasiones pienso en meter en un saco todos mis principios, llevarlos a algún lugar bien lejos y allí hacer una pequeña hoguera (que no dan para mucho más) con ellos que por lo menos me dé calor, aunque sea un rato. 

Y mientras pienso esto, a veces entro en Facebook y Twitter donde choco con tanta frase lapidaria, tantas reflexiones certeras y tanta seguridad; tantos planteamientos claros. Me veo superado.

Yo siempre he pensado que si por algo me caracterizo es por tener apenas dos o tres certezas en mi vida en los momentos de máximo esplendor, de esos de los que quizá hace ya algún tiempo.

Al final y pese a todo, reconozco que me alegro aunque es cierto que no estoy ni mucho menos subiendo el Everest ni naufragando en mitad del océano pero a mi pequeño nivel estoy mojándome y poniendo cada uno de mis miedos y certezas en práctica.

Ni más ni menos. 

4 abr 2014

LO IMPOSIBLE

Hace unos meses cayó en mis manos un interesante libro de esos que devoras en solo unos días. Hablaba sobre escribir y pude sacar bastantes cosas de él. Que consiga reflejarlas o no, ya es otra historia. Aún así, este tipo de libros son siempre interesantes.

De entre los muchos detalles que pude sacar del libro, esta semana y por motivos que no vienen al caso, he recordado una frase "mientras perseguimos lo inalcanzable, hacemos imposible lo factible". Y la saco aquí, porque viene más o menos a tirar por tierra todo un post escrito por mi hace unos días.

Genial.

Reconozco que la primera vez que leí la frase, la interpreté como mejor me venía, es decir, entendí exactamente lo contrario de lo que viene a decir y un par de días después mientras intentaba recordarla literalmente, la busqué y me di cuenta que no, que no hablaba de luchar por lo inalcanzable, sino de centrarse en realizar aquello que es posible y olvidarse de las idealizaciones.

Tiene sentido.

Agradezco al señor Robert Ardrey su aportación al sentido común y su intento por conseguir que hagamos las cosas con más sentido, que seamos más felices y logremos nuestros objetivos. Mi problema es que nadie me explicó (o yo no consigo entender) que es inalcanzable y que no; no he conseguido yo imposibles enormes y la de cosas sencillas que aún no he conseguido.

Y claro, supongo que así me va.

Así que mientras descubro qué es inalcanzable, que es imposible y qué está al alcance de la mano, seguiré yendo a por todo, aunque me quede sin nada.

Así de paso lo descubro, que ya va siendo hora.

En todo caso siempre es mejor hacer caso a Robert Ardrey, él fue un importante científico y escritor y yo tengo un blog de poca monta y del resto... vamos a dejarlo pasar.

21 feb 2014

GANAR TIEMPO


Los que somos corredores sabemos lo difícil que puede llegar a ser recuperar un solo segundo cada kilómetro durante una competición o un entrenamiento, a veces requiere de un esfuerzo absoluto, de esos de apretar los dientes. Por contra, lo fácil que es perder un minuto, a veces un cordón mal atado, un tropiezo, un descuido, o incluso un fallo de cálculo o de concentración -sí, yo cuando compito voy concentrado en la carrera, sé que a mucha gente le sorprende- y el desastre es inevitable.

Los que hemos sido somos estudiantes mediocres, las pérdidas las contabilizamos en horas.

Esto son el tipo de pensamientos que suelo tener entre serie y serie. Desde hace ya algunos años, las mejores (únicas) ideas que he tenido en mi vida han sido mientras corría. Lo he comentado en alguna ocasión quizá a amigos. Cuando tengo que aclararme con alguna situación que me preocupa: zapatillas y a trotar. 

Es el momento de mayor lucidez del día. Que también os digo que el hecho de aclarar las ideas y saber lo que tengo que hacer no quita para que llegado el momento haga lo contrario a aquello que pensé. Pero ese es otro asunto.

Sospecho también que no es la mejor manera de hacer las cosas. Pero es la manera en que yo sé hacerlas.


Y hoy no puedo cerrar sin hacer referencia a uno de los partidos que más me fastidia perderme de esta liga. Lo que para muchos es el Barça-Madrid, para mi es el Valladolid-Levante. No deja de ser curioso que cuando se jugó el año pasado yo estaba en India; este año me pilla en Escocia. La conclusión que saco es que cada vez estoy más cerca y quién sabe; quizá el año que viene pueda estar allí y cumplir mi deuda pendiente con Pucela.

Porque estoy convencido que el año que viene volverán a jugar.

11 feb 2014

PARA QUÉ ESFORZARSE

Una semana hace ya que empezó la nueva etapa de la que hablaba en la anterior entrada. Desde entonces he sufrido un considerable cambio de ritmo y aunque uno intenta estar siempre por encima de cualquier circunstancia y cuesta reconocerlo, algo se tiene que resentir y en este caso ha sido el blog. Pena.

Pero aquí estoy de nuevo con la idea de relanzar esto a buen ritmo. Aunque a decir verdad, ha surgido otro post que está guardado en almacén, no sé lo que tardará en salir, pero es de los que me gustan y mucho.


Creo que cada vez que llevo a cabo un cambio como el de estos días, paso a releer este maravilloso texto de Gonzalo Vázquez. Todo el artículo de principio a fin es un puñetazo en las costillas de los que conviene tener presentes (ahora que pienso, es posible que ya lo haya enlazado antes). 

En especial me aterra que acabe pasando, que "cambie el marco pero el cuadro siga siendo siempre el mismo". Huyo tanto de ello que no descarto borrarlo todo para después de volver a pintar lo mismo.

Hace ¡casi un año! (joder, cómo pasa el tiempo) me tropecé con la mejor frase que he leído en mi vida; alguien escribió que las vidas se escriben tratando de huir de los fracasos fáciles vivo con obsesionado con ella. A veces hasta me despierto en mitad de la noche desorientado y nervioso soñando un fracaso vulgar (en realidad no, pero le ha dado dramatismo al párrafo).

¡Ala! Hasta si hay una canción sobre esto.

Quizá por este camino dentro de algún tiempo pueda decirse que conseguí un fracaso enorme. Estoy poniendo todas mis fuerzas en ello.

Quién sabe, hasta hay gente que a veces tiene éxito.

Yo solo puedo decir que a estas alturas que no he llegado a nada, no he conseguido nada y estoy lejos de todo lo que quiero conseguir, pero eso sí, aun no he renunciado a nada, estoy en el camino a todo.

Quizá sea bastante por ahora.

22 ene 2014

HEMOS VENIDO A JUGAR

Fue un fin de semana cualquiera no hace mucho tiempo. Estaba viendo un partido de fútbol entre dos equipos cualquiera quizá con el único objetivo de que el tiempo pasara lo más rápido posible y pasar un día más.

Empieza el partido y desde el principio se ve que uno de los dos equipos está mucho mejor que el otro. Con las limitaciones propias del presupuesto, esta más "fino", más preciso, juega bien, tiene ocasiones y a su manera, está pasando por encima del rival. Quizá ayude que la situación en la clasificación de este equipo sea más tranquila y juegan "con colchón" sin la presión de saberse metidos en el temido descenso que de alguna forma te atenaza los músculos. En definitiva, sin que el miedo atraviese tu cuerpo, como parece ocurrirle al rival.

Hoy las cosas salen y mediada la primera parte el resultado ya es de 2-0, parece que hoy tocara disfrutar; la posibilidad de ganar -en estos equipos no es lo más habitual- al llegar al descanso se siente muy real.


Empieza la segunda parte y de forma sorprendente empiezan las dudas: ¿seguimos hacia delante cómo hasta ahora? ¿conservamos lo poco o mucho que tenemos? Quizá por la falta de costumbre de verse por delante de forma tan clara, quizá por el vértigo que da ver tan cerca esos ansiados 3 puntos pero se aprecian las dudas.

El comentarista de la televisión las ve, igual que yo, igual que todos y dice: "deberían seguir igual que al principio, sé que no es fácil, pero es lo que hay que hacer". Yo me reía mientras pensaba si de verdad era posible seguir igual. Yo creo que no porque se veía que el equipo quería pero no podía hacerlo. Dice mi admirado Axel que "perder es lo normal" eso lo tengo asumido yo y los dos equipos a los que estaba viendo.

Así cuando estás acostumbrado a perder, ¿qué haces cuando ganas?

Salir a jugar sabiendo que te irás a casa derrotado, y de repente verte con ventaja más o menos trabajada y el cuerpo te pide prudencia, conservar lo que tienes (por poco que sea) dejar pasar el tiempo que no hace falta ir a por más no vaya a ser que perdamos lo que tenemos.

¡Con que facilidad uno se agarra a lo que tiene! Qué fácil caemos en el ¿y dónde hay que firmar? Pues se acabó. Aquí no se firma nada. Se pelea. Que caer, voy a caer supongo. Si no en una cosa en la otra o en las dos, quién sabe. Pero que de la derrota no te libras es una certeza. Eso sí, será tras haber ido hacia arriba, arriesgando y poniendo todo en el campo, porque hemos venido aquí a jugar.

Tiempo habrá de llorar las derrotas. O no.

Por cierto, aquél partido acabó 4-0.
A veces también ganas.
¿Alguien adivina de qué partido hablo?

1 dic 2013

¿ESTE BLOG NO IBA SOBRE CORRER?

Alguien, no recuerdo quién, me dijo poco antes de irme que siempre llega un momento en la vida en que el deporte (en este caso correr) pasa a un segundo plano y empiezas a dedicarte a otras cosas más importantes. En ese momento pensé que tenía razón, que la vida me hacía madurar y dedicarme a mejores cosas.

Aún no he descubierto si era más estúpido pensar que dejaría el deporte dejaría de ser importante o eso de "algún día maduraré". Ahí andan.

Hay un dato muy ilustrativo de lo que significa para mi correr: la última semana de Octubre no salí a correr; hice repaso y me di cuenta que era la primera vez que ocurría desde Agosto de 2012.

La importancia que tiene correr para mi es tan grande que es difícil de explicar. Y digo correr porque cuando estaba en Valencia hablaba de entrenar, porque para mi no es lo mismo. Yo disfruto mucho más entrenando, preparando algún reto, el que sea ya que hoy por hoy estoy en barbecho no sé por cuánto tiempo pero espero más pronto que tarde pasar a entrenar. Dios lo quiera.

Algunos corredores somos muy pesados haciendo similitudes entre correr y la vida, pero el Nobel Albert Camus decía que "todo lo que se de los hombres, lo aprendí en un campo de fútbol". Yo que no soy Nobel, lo estoy aprendiendo con las zapatillas puestas. 

Qué diferente es correr aquí. En Valencia puedes salir a rodar todo lo que quieras tranquilamente en llano sin problemas. Aquí no es así. El mayor tramo que he alcanzado sin una sola cuesta es poco más de kilómetro y medio. Y hay alguna cuesta que da ganas de ponerse a escalar o dar media vuelta y dejarse de estas cosas. Pero no, "tiro" hacia delante. 

Forrest gump me llama una amiga.

Correr me organiza los días; y uno que tiene irrefrenables impulsos autistas, necesita ciertos órdenes vitales. Quizá sea por la cosa esa de las endorfinas, pero cuántas veces cambia el día el simple hecho de hacer unos kilómetros: los hechos siguen siendo los mismos, pero se ven diferentes. No es poco.

Observo -ahora desde la distancia, antes mucho más cerca- la moda de correr en grupo con curiosidad. Correr es un deporte individual -perdón por la obviedad- y aunque es cierto que ayuda ir acompañado a veces, convertir esto en un deporte colectivo es algo que antes o después pasará.

Yo en estos casi dos meses, a penas he sido acompañado por un perro durante unos 80 metros (5 ó 6 veces que he pasado por delante de donde vive y se ha lanzado a acompañarme unos 15 metros) y unos cuantos metros detrás de unas ovejas descarriadas que huyeron al intuir mi presencia (muy significativa la escena por cierto). 

Ha sido todo un reto tener que cambiar el chip. Ya no se trata de prepararse para batir una marca, ahora el reto es conseguir salir. De momento me he acoplado mejor de lo que pensaba al mismo. Sin ir más lejos, hoy no hubiera salido hoy; la conclusión es sencilla: sea el que sea, hay que tener siempre un objetivo.

¿Y cuál es el objetivo? Llegar a navidad habiendo corrido la mitad de los días: 40. Estoy en el camino. 

Por lo pronto, ha servido para desatascar unos cuantos días sin escribir.

14 nov 2013

RENUNCIAS

Hace algunos años, en una entrevista al cantante Iván Ferreiro mientras el periodista le insistía para que contara lo mal que lo había pasado en su profesión hasta llegar al momento actual, en el que goza de cierto éxito, él dijo: "no, yo no voy a hacer negocio del hambre".

Pensé que era una de las frases más inteligentes que había oído en mi vida. Me quedó grabada y la saco a pasear algunas veces.

Así que este post lo último que pretende es precisamente eso. Pero si yo aquí contara que todo es fantástico y maravilloso sería poco creíble. Y no.

Además creo que la vida va de una cosa: de elecciones. Y una elección -aunque muchas veces pretendamos obviarlo e incluso mitigarlo de alguna manera- implica una renuncia. Si no más.

Supongo que lo que escribo suena a obviedad -a mí me lo parece- pero tampoco está de más recordarlo de vez en cuando. Tengo esa sensación: intentamos olvidar que hay que renunciar, que siempre hay que renunciar a algo, queremos acapararlo todo y claro, al final se rompe el saco. 

Luego están las veces en que las renuncias son innegables. A mí se me ocurre un caso muy evidente.

Y hay veces que se hacen muy presentes las renuncias. Y duelen.

Duele saber que en menos de 3 semanas no podré estar en la toma de hábitos de Marta; una semana después me perderé la boda de David y María; duele el Ciutat, tener que ver solo en el ordenador al Levante; y al Depor; el río con cada mojón marcado en mis piernas; no poder animar a rabiar a todos (los conocidos) que correrán la maratón este Domingo; las medias que ya no serán; las series que te dejan sin aliento; Las cervezas con amigos; La Birra de Bryan; Max Max; Xúquer; Cánovas; Benimaclet; el pack ahorro; el cine D´or: los tróspidos; la paella del Domingo; mi bici; el enano dando por saco; saber si hubiese podido ser; dolerán los Reyes; el Roscón.

Porque pese a que ya sabía que no iba a poder olvidarte, de entre todos los nombres que hay en los más de 2000 kilómetros que nos separan, ESA maldita profesora se tenía que llamar como tu.

Todo mezclado con la incertidumbre. Ay.


No me hagan mucho caso, hay noches que uno vuelve a casa por una vieja calle.

PD: No hay de qué preocuparse, no echo de menos el calor. Ahí será grave.

28 jun 2012

UN BOTE DE AQUARIUS

Estos días que tanto estoy echando de menos encontrar tiempo para escribir, se me ocurrió una pequeña historia. Es muy esclarecedora. Aunque supongo que cuando acabe de contarla no lo parecerá.

Hace unos años, acompañé con mi bici los últimos 13 kilómetros de la Maraton de Valencia a una persona. Si, esos kilómetros que por mucha experiencia que tengas se hacen tan duros, cuesta cada zancada un mundo.

Y ahí estaba yo, en la bici, con una cámara de fotos en mano dando todo mi ánimo y fuerza en el momento más importante. Alrededor del km 33 un conocido del público le dio un bote de Aquarius. Tras beber unos cuantos tragos, me ofreció a mi el resto del bote. Yo por vergüenza lo rechacé, claro.

Bien, puede que haya pasado desapercibido, o no haya quedado suficientemente claro, así que lo volveré a decir: la persona que lleva 34km, casi 3horas corriendo, es la que le ofrece "ayuda" al tipo que iba en cómodamente en bici junto a él, los últimos 20-30 minutos.

El mundo al revés. Como tantas y tantas veces.

Saludos!

10 may 2012

PERDER NO ES EL FIN, ES EL PRINCIPIO

Recuerdo una charla en mi época de jugador de balonmano de un entrenador antes de empezar un partido importante en la que nos dijo algo así como: "hoy no lo vamos a hacer todo bien. Vamos a hacer algunas cosas mal: fallaremos contraataques, fallaremos penaltis y lanzamientos fáciles, como siempre, el hecho de que sea una final no va a cambiar esto, pero aún así si jugamos como nosotros sabemos, como siempre, ganaremos."

Seguramente son las mejores palabras que he escuchado yo antes de un partido importante (que por otro lado tampoco han sido tantos). Ser tu mismo. Reconozco que en muchas ocasiones vivo obsesionado con esta idea. 

Lograr los objetivos, los sueños en gran parte no depende de uno, he tratado esto recientemente en el blog, pero si que depende de uno es cómo recorres ese camino. En una final, en una carrera importante, o tras el descenso del equipo del que eres hincha, las cosas pueden salir mal y "llega el fracaso", te vas jodido a casa, mucho. Y pasas un mal rato, no te quitas esa sensación de vacío en bastante tiempo, seguramente esa noche no puedas casi ni dormir. 

Luego con el paso del tiempo, los sentimientos se van enfriando y comienzas a pensar con más claridad, incluso en ocasiones hasta te permites bromear con lo ocurrido y te convences de que no es tan importante como pareció, al fin y al cabo, el mundo impasible sigue girando como si tal cosa; esas 2 malditas agujas no paran jamás, nunca.

Con el tiempo, cuando eres capaz de relativizarlo todo un poco y poner cada cosa en su lugar (recuerdas que por lo menos tienes salud, que es lo más importante -?-) solo hay una cosa que no te perdonas: el no haber hecho todo lo posible. Haber renunciado a ser tu mismo sabiendo que quizá si no hubieras hecho esa renuncia, ahora mismo...

En la vida estamos constantemente tomando decisiones. Incluso no decidir nada es una decisión en sí misma. Terrible, creo yo, pero no deja de ser una opción. Dejas que la vida decida por ti, dejarte llevar te llevará a algún punto en el que normalmente no querrás estar. Y te preguntarás cómo has llegado hasta ahí.

¿A quién no le ha atenazado el miedo al fracaso en algún momento? Creo que nadie está a salvo sin embargo, es una suerte poder fracasar de vez en cuando. A los que tendemos a "subirnos a la parra" con facilidad, un fracaso viene bien: por un lado, no te deja subir durante mucho tiempo, te pone rápidamente en tu sitio y por otro te hace mejorar, superarte, avanzar. Los errores que cometiste el día del fracaso no los volverás a cometer; caerás en otros, pero quizá eso ya sea suficiente para la vencer en el siguiente reto, y sino, a buen seguro que estarás más cerca.

Creo que esto ya lo he escrito alguna vez por aquí, pero no importa, decía Saramago que la derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva. Así que mientras llegue esa derrota definitiva, tenemos la obligación de levantarnos tras cada caída. Solo así podremos conseguir transformar las derrotas en éxitos, y si no, por lo menos evitaremos el fracaso, que no es poco.

Saludos! 

28 mar 2012

INTENSIDAD CONTRA MEDIOCRIDAD

Cada vez que me siento a escribir en el blog, me invaden las mismas dudas que comentaba en posts anteriores, ver el número de personas que entran a leer esto -maravillas del internet, que hasta eso puedo controlar- me alegra e inquieta. Escribo por puro placer sin ningún tipo de pretensión, pero que te lea cada vez más gente se agradece. Uno supone que lo que escribe gusta (quizá sea mucho suponer) y eso hace ganar en tranquilidad, aunque bueno; esto queda aquí y seguramente antes o después alguien (incluso yo mismo) podrá usarlo en mi contra, en cualquier momento.

Muchos cambios, muy rápidos. Es quizá una de las características que mejor definan nuestros días; a menudo me pregunto si fue así siempre o es exclusivo de nuestra época: suele ocurrir que no has acabado de asimilar una situación nueva y llega otra distinta. Así, que hay que saber manejarse en este contexto y no es nada fácil; por lo menos para mí no lo es. Así que cuando uno está a punto de caer en la auto complacencia lee que el Europeo del Siglo XXI es el espécimen más privilegiado de la historia de la humanidad y se le pasan las tonterías. Fácil y rápido (una vez más).

A falta de momentos para parar y reflexionar, uno se va a correr (¿cosa de cobardes?) y entonces es cuando empieza a centrarse un poco. Es en este contexto cuando uno evalúa, tomo decisiones (que luego llevaré a cabo o no, ese es ya otro cantar) y doy sentido a algunas de las cosas que hago.

Últimamente recibo unos cuantos elogios de más, y por aquello de no debilitarse ha habido que poner en orden unas cuantas cosas en mi cabeza.

Eso he hecho. Agradezco sinceramente estos halagos (dos o tres no más, pero uno no está acostumbrado a ellos) tras pensarlo, se confirman mis sospechabas: tienen un nexo común y además son inmerecidos, claro. Me explico.

Con los correspondientes matices, creo que la valoración viene sobretodo por la "intensidad". Sí, últimamente soy muy intenso en todo lo que hago, pero es porque no me queda más remedio. Siendo como soy, es lo que me queda: intensidad máxima o nada. En el deporte, en la vida.

Uno nunca se ha caracterizado por sus virtudes: nunca fui ni muy alto, ni muy inteligente, ni muy rápido, ni muy fuerte, ni tampoco aunque no lo creas muy resistente. Cuando te das cuenta de esto, no queda más remedio que ser muy intenso en todo lo que haces, suplir esas carencias con mucho esfuerzo y mucho más trabajo y obligarte a no desfallecer.

No es tan meritorio como pueda parecer, ya que por caprichos del destino, si bien es cierto que cuesta ponerse, superado ese primer paso, es el propio camino el que te va dando esas pequeñas satisfacciones que te empujan hacia delante, que te recuerdan que es "la mejor manera que conoces de vivir". Ese elogio que me regalas aunque sea sin darte cuenta, ayuda a ello.

No nos engañemos, mientras haya una posibilidad, intentaremos huir de la mediocridad en busca de algo mejor.

Todo lo que he conseguido (que de momento es muy poco) ha sido fruto de mucho, muchísimo esfuerzo pero sin todos los que me rodeáis no habría sido posible, lo puedo asegurar. Así es. Decía el gran Ramón Trecet que "nada realmente grande se ha hecho solo" (o algo parecido).

Quizá he elegido la única opción que tenía. Por eso insisto en que no tiene ningún mérito. Porque aunque pueda ser verdad que hay otras opciones, a mí no me sirven: No puedo usar la "táctica avestruz" porque meter la cabeza bajo tierra supone: por un lado, perderse muchas cosas y por otro dejar que las situaciones crezcan, y ya de por sí me vienen grandes, no me puedo permitir darles vía libre.

Así que no queda más remedio que salir ahí fuera y afrontar las cosas como vengan, al fin y al cabo alguna solución acaba apareciendo y yo prefiero haber participado en ellas por acción y no por omisión. Aunque no apetezca, porque la verdad que no apetece; aunque lo que haya ahí fuera apeste, aunque este mundo sea ese terrible lugar en el que todo parece estar del revés ese lugar en el que "Andy y Lucas" tienen ya 8 discos en el mercado. Bueno, no olvides que en ocasiones ocurren también cosas maravillosas.

Y así seguimos, pateando los caminos que nos llevarán algún día a algún lugar.

Saludos!

8 mar 2012

SI NO ESTÁS AVANZANDO, ESTÁS RETROCEDIENDO

Internet es una selva, no descubro nada, y como tal antes de escribir la mayoría de los posts me entran las dudas, al fin y al cabo hablo de mi y dejar según qué ideas aquí quizá no siempre sea una buena idea. La verdad que contribuye al sano ejercicio de replantearse a uno mismo que conviene hacer de vez en cuando.

Aunque bueno, al final uno suele decantarse por escribir de la mejor manera posible y que salga lo que Dios quiera. Quizá detrás de estas decisiones esté el afán del que habló Shakespeare en su día, aunque claro, prefieres pensar que tras sus actos, hay objetivos menos pretenciosos y más modestos.

Si no estás avanzando, estás retrocediendo. No se a quien pertenece la frase, yo creo que la oí a algún entrenador de la NBA y es tan real como suena. No hay tregua, la culpa la tienen esas dos agujas que marcan el paso del tiempo, ellas no se detienen jamás, y nos obligan a estar en constante movimiento, a no detenernos.

Cuando las cosas van bien, tenemos la tentación de pensar que lo mejor es no cambiar nada, es un error. El mundo es un lugar de cambio constante y por ello hay que estar adaptándose constantemente. Dejar de hacer es quedarse atrás.

Nunca he sabido explicarlo muy bien, pero creo mucho en las dinámicas, me preocupo constantemente por conseguir entrar en un ciclo positivo, en el que las cosas vayan rodadas, para conseguirlo hace falta mucho esfuerzo, mucha constancia y también no vamos a engañarnos, suerte. Eso sí, la suerte se busca, cuanto más la buscas más posibilidades hay de que llegue.

Es muy difícil salir de una dinámica negativa, cambiar el ciclo y entrar en una positiva, por eso es tan fácil una vez entrado en él, intentar que todo se mantenga igual, que no cambie nada, pero lo dicho, todo cambia, siempre.

A veces incluso aunque cambiemos, no lo hacemos con la suficiente velocidad como para no quedarnos atrás. Así es la vida, así es el deporte.

En el deporte no te puedes relajar nunca. Compruebo cada día que el atletismo es mucho más justo de lo que parece. Te va a dar lo que le des; a su vez, lo que dejes de darle tampoco te lo va a regalar. Es una disciplina mucho más científica de lo que parece, lo que ocurre suele tener una explicación lógica. Eso sí, no exenta de sorpresas, maravillosas la mayoría de ellas como la que he conmemorado esta semana

Por eso es tan importante no justificar nunca con elementos externos un buen o mal resultado. Cuanto mas analítico seas, cuanta más exigencia te apliques, más posibilidades de lograr tus objetivos tendrás. Siempre existe un porcentaje externo que no depende de ti, que no puedes controlar, aquello que llamamos "suerte" que es fundamental para marcar el devenir de los retos, pero el entrenamiento, el esfuerzo y la constancia está orientados a reducir al máximo este factor.

Cuanto más factores eres capaz de controlar, menos dependes de los factores externos y por tanto, menos de la suerte. Evidentemente, todo tiene sus límites y no vas a poder llevar un control total de la situación. Por eso hablo de reducirlo al mínimo posible. Si uno es capaz de lograr esto, podrás fracasar en una o varias competiciones, pero antes o después acabarás consiguiéndolo. La perseverancia es también un valor fundamental.

Saludos!

20 feb 2012

LA VIDA ES UNA MARATON

Reconozco que soy de los que les cuesta decir las verdades "a pelo" y es por ello que en muchas ocasiones uso símiles, historias y fábulas para expresarme; rodeos al fin y al cabo. Aprovechar las cosas que no son importantes en la vida para explicar las importantes.

Bueno, es un truco como otro cualquiera, a mí me sirve. Incluso dicho así puede parecer algo cojonudo, pero créeme, no siempre lo es, aunque bueno, sirve. Para esta manía mía es muy útil el deporte ya que en las competiciones muchas veces se dan situaciones que son analizadas tantas veces y desde tantos puntos de vista que con un sencillo ejercicio mental se pueden extrapolar las actitudes a la vida real.

El deporte si lo sabes interpretar -e incluso sin saberlo- te enseña a vivir, en algún lugar escuché que el deporte es una escuela de vida. Es verdad.

Podría llegar a decirse que el deporte es la vida real simplificada pero bueno, esto último no seré yo el que lo diga. Incluso Albert Camus llegó a decir "todo lo que se de los hombres, lo aprendí en un campo de fútbol" a lo que yo he de añadir que he aprendido mucho de ellos en otros deportes, y si lo dice Camus no seré yo el que le contradiga.

De entre todos los ejemplos que podríamos escoger, me voy a quedar con el atlético (se supone que es de lo que va este blog) pero no solo por eso. Pienso de verdad, que es el más acertado: la vida es una carrera de fondo. Con todo lo bueno y lo malo que implica.

Y puestos a escoger una carrera de fondo, vamos a quedarnos con la joya de la corona: La Maraton. En realidad en la vida estamos constantemente corriendo maratones, una detrás de otra, a veces incluso hay que correr varias a la vez.

Muchas de las similitudes se me van a escapar, pero espero que no solo estén las que me acuerde mientras escribo, sino además aparezcan también las más importantes:

- En una maraton lo importante no es cómo se empieza, la carrera es muy larga, tanto que el simple hecho de pensar en ello, es desalentador, por ello cuando la corres, solo piensas en el siguiente paso que vas a dar, muy pocas veces más allá del siguiente kilómetro, seguramente porque bastante tienes con lo que estás pasando en ese momento y no tienes muchas fuerzas para atender a lo que vendrá.
En las horas que dura una maraton, da tiempo a estar desde muy bien a muy mal y a la inversa, Suele suceder incluso casi sin darte cuenta, las sensaciones pasan de un extremo a otro con una facilidad y una cantidad de veces que puede llegar sorprender. Imagínate la vida, que dura tantos años...

- En una maraton, sabes que los momentos difíciles van a llegar y lo importante es ser capaz de estar con fuerzas suficientes para poder superarlos. Nunca tendrás la certeza de saber si lograras superar esos momentos, pero siempre tienes la esperanza de poder lograrlo: es mucho más factible que lo logres si crees en ello, aunque ni es imprescindible, ni creer asegura el objetivo.

- Una maraton hay que prepararla a conciencia dentro de las posibilidades de cada uno. Corras en 2 o en 5 horas, hay que prepararse bien, entrenar y planificar la carrera. Tener una idea clara del objetivo y de cómo quieres llevarla a cabo. Luego desde esa planificación como base el día de la carrera pasan muchas cosas: unas las has previsto, otras no; y ahí es donde se ve la capacidad de cada cual para manejarse en las circunstancias de cara a conseguir cruzar la línea de meta.

- Llega el día, has hecho todo lo que has podido en la preparación y siempre tienes la sensación de que podías estar un poquito mejor: esa serie que te ahorraste, ese día que hiciste un par de kms menos... A mí me ocurre que suelo pensar que una semana más o menos sería ideal. Es muy difícil conseguir la situación "ideal" por eso es tan importante saber en qué punto estás y desde ahí competir.

- Cuando tienes todo preparado para una maraton, el día de la carrera no puedes tampoco ignorar las condiciones, no es lo mismo correr con 10º que con 20º, con lluvia o con viento, y empeñarse en ignorarlo puede dar al traste con el objetivo. No se puede cambiar la dirección del viento, pero si ajustar las velas.

Supongo que habrá segunda parte.

Saludos!

16 feb 2012

UNAS REFLEXIONES SOBRE EL FRACASO

El éxito y el fracaso son inherentes al deporte. El deporte es competición, y se compite con un objetivo: vencer. Ya sea a los demás o a uno mismo, pero el objetivo final es siempre vencer (mola más cuando vences a los demás, está claro).

Leía hace unos días esta fascinante entrevista a Millás en la que entre muchas de las cosas que cuenta, me llamó la atención esta frase "(...) cuando la novela está acabada, el producto siempre está lejos No pasa nada, el proceso de escritor lleva implícito el fracaso.  Si no fracasase en cada novela, no escribiría la siguiente.

Ahí donde Millás dice escritor, se podría decir también atleta (o corredor por no ser excesivamente pretencioso). Y es que una de las grandezas del atletismo, de la que no todos los deportes pueden presumir es la posibilidad de mejoría: es infinita. Ya puedes ser el mejor, el más rápido, el más resistente del mundo que siempre existirá la posibilidad de mejorar como mínimo una centésima de segundo.

Hace tiempo que vengo dándole vueltas al fracaso como motor, como estímulo para mejorar y superarse. Cada carrera, cada entreno es una pequeña batalla contra el reloj que por supuesto acaba siempre en fracaso. Por muy contento que vuelvas (y suele darse el caso) siempre te queda dentro la sensación de que podías haberlo hecho mejor: ese primer km demasiado lento; las dudas de mediada la carrera sobre si las fuerzas te acompañaran; o esos últimos kms en los que no me supe regular, entre la variedad de excusas para las nimias decepciones.

Lograr la sensación de perfección, de éxito total no es nada fácil. Incluso me atrevería a decir que está al alcance de unos pocos privilegiados y desde luego, no estoy entre ellos. Eso si, nos queda la certeza de aquella gran verdad que contó Saramago: "La derrota tiene algo positivo: nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo: jamás es definitiva".

Pero no solo nos queda eso. Tenemos también el trabajo, el sacrificio que supone el día a día. Vivir el oxímoron que es siempre "disfrutar con el dolor" y la esperanza, calzarte las zapatillas y salir a buscar esa victoria aun sabiendo que el esfuerzo es en vano, que no va a llegar.

Tengo la convicción de que no se puede ganar siempre, pero salir a ganar es obligatorio; que luego ya pasará lo que tenga que pasar. Y tiempo para lamerse las heridas siempre habrá. No se dónde oí que el triunfo pasa durante un segundo tras mil horas de trabajo, o algo así.

En muchas ocasiones la línea que separa el éxito del fracaso es tan delgada, tan estrecha que parece imperceptible y no se puede olvidar que en parte ese resultado final no va a depender de ti, sino del caprichoso destino, lo que no es excusa para dejar en el camino hasta el último gramo de fuerza, ya que el objetivo es reducir "el factor" suerte a la mínima expresión.

Hay algo terrible que encierran la mayoría de las victorias, algo además que solo conoces cuando la alcanzas, nadie habla nunca de ello, es una especie de "parte oculta del éxito": cuando lo consigues o crees que lo has conseguido, de repente te encuentras que estás tan solo en el inicio de una nueva batalla y a veces puede llegar a resultar desolador por momentos, pero no lo es.

Nuestros pequeños éxitos al fin y al cabo consistirán en manterse en el camino, la fragilidad de la constancia, la humildad del esfuerzo en el trabajo.

Hay una frase que se dedica en el lejano oriente a los enemigos que dice algo así como "ojalá logres todos tus sueños" ¿hay algo más terrible que quedarse sin un sueño, una meta por la que luchar? Quizá, pero no debe haber muchas cosas.

Claro, ahora tiene más sentido que el himno de este blog fuese siempre esta canción.

Saludos!

2 feb 2012

SOLO UN PASO MÁS

Me ocurre muy a menudo entrenando, sobretodo cuando mi estado de forma no es bueno, o cuando no estás cumpliendo los objetivos marcados, que las sensaciones son desagradables y todo molesta: el calor, el frío, el viento, la lluvia, da igual, siempre tienes cerca un pretexto, una excusa que presentar.

Eso por no hablar de los dolores: las piernas, la espalda... incluso en estas ocasiones duelen partes del cuerpo de las que nunca hasta entonces habías tenido noticias. Quizá solo se crearon para molestar en ese momento, quizá no, pero os puedo asegurar que en esa situación no se me ocurre otra utilidad, ¿acaso habría pasado desapercibido ese músculo tantos años si sirviera para alguna otra cosa?

En momentos así, es habitual que por mi cabeza aparezca la idea de echarse a un lado del camino y parar a descansar y beber agua. Incluso dar media vuelta y volver por donde he venido: "tirar la toalla".

Bien, lo mejor que puedo hacer en ese momento desde luego es no parar. Por supuesto, no siempre se puede abandonar esa idea, el dolor es intenso y las fuerzas flaquean. Hay que tomar una decisión justo en el momento en que las circunstancias no son precisamente las ideales.

¿Cómo actuar en este caso? Lo que hago es "aplazar" el descanso. "Olvido" que he de llegar al final y me centro en un nuevo objetivo intermedio (1km más aproximadamente), solo llegar ahí y en ese punto volver a decidir. Si consigues hacer esto, logras algo fundamental, me explico:

Esta sensación suele ser pasajera y con un componente psicológico alto, así que si logro ese "mini reto" probablemente hayan disminuido esas sensaciones negativas y sea más fácil avanzar. Incluso muchas veces las sensaciones se van trasformando y convirtiéndose en positivas.

En caso de que éstas no cambien, quizá al alcanzar ese kilómetro más siga habiendo la fuerza suficiente para avanzar otro kilómetro más, en ocasiones se llega así al final. Estas veces, acabo dolorido y fastidiado; uno se plantea si tiene sentido este hobby para pasarlo tan mal. 5 minutos después, la cosa es muy distinta. Al salir de la ducha la sensación que te invade os aseguro que es indescriptible.

Como intento ser realista; hay que decirlo todo, y no siempre uno consigue llegar hasta el final sin parar, corres ese kilómetro me encuentro aún peor y en la fuente más cercana, paro. ¿He conseguido algo? Te digo una cosa, creo que si: eso que me llevo, un kilómetro más fuerte y con más experiencia que si hubiera parado ahí atrás. A mi eso me vale.

Saludos!

31 ene 2012

MOMENTO JOBS

Hay veces que no es fácil, que el simple hecho de dar un paso hacia delante se convierte en una tarea que requiere un esfuerzo y una concentración extremas. Cada paso te lleva a la extenuación, y no digamos ya ponerse a correr para llegar a la meta. Quien más quien menos, todos hemos pasado en algún momento por ahí.

Para momentos así, cada uno tiene su propia forma de reunir fuerzas, lugares en los que apoyarse para poder ir avanzando sin desfallecer. Sería interesante conocer los de cada uno, ya que creo que nos retratan bastante cómo somos. Creo que no hay formas buenas o malas, sino apropiadas o no, y mientras te sirvan, no debería haber ningún problema.

Sin embargo, reconozco que uno de los recursos que más utilizo yo es bastante "cutre" pero en esos momentos en los que es tan difícil "entrenar" me ayuda bastante: me pongo determinados vídeos en youtube y acabo por venirme arriba. No es el único por supuesto (los carteles que tengo colgados por casa lo atestiguan) pero es el que viene al caso.

Estos días andaba buscando nuevos vídeos (se aceptan sugerencias) para ampliar el espectro y de paso renovar el vestuario por aquello de evitar el "efecto quemado", cuando recordé el famoso e imprescindible discurso de Stve Jobs que ha inspirado este post.

Mucho se podría decir y analizar de sus palabras, pero a buen seguro que no alcanzaría el nivel de lo que dice Jobs, uno de esos genios que la vida regala de vez en cuando y con el que hemos coincidido en el tiempo (aún no se si esto es bueno o malo).

Dice: "(...)durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: “Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy?” Y si la respuesta era “No” durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo." Bien. Siendo consciente que no puedo tan siquiera acercarme a la genialidad de alguien como Steve Jobs, sí me ha recordado algo.

Desde luego se que no se si llegaré no ya a los 33, sino simplemente a 3 años haciendo algo parecido. La constancia es una de las virtudes que más ansío adquirir y podéis estar seguros que trabajo en ello.

Reconozco también el enorme mérito que tiene levantarse y ponerse delante del espejo a hacerse preguntas trascendentes; yo la verdad que a esa hora no tengo cuerpo para ello. Además también te digo que yo delante del espejo lo justo, no me gustan. Pero ese ya es otro tema que hoy no voy a tocar.

Mi "momento Jobs" (acabo de bautizarlo así, creo que me mola) lo tengo en la otra esquina del día. Desde hace unos meses, cada noche al acostarme cierro los ojos y me pregunto: "¿Has hecho hoy algo por mejorar, por superarte?". Cuando la respuesta es no, me invade esa gélida sensación de derrota que abraza a los fracasos.

(Juro que el párrafo anterior y los siguientes están relacionados, es tarea tuya encontrar el nexo de unión, yo me siento incapaz de hacerlo).

En mi vida como atleta hay un punto de inflexión reconocible. Coincide más o menos con la primera carrera "larga" en la que participé: el Gran Fondo de 7 Aguas" allá por el año 2007, es en ese momento cuando 8km dejan de ser un gran y largo éxito y se convierten en rutina. Aunque en aquella época ni me atrevía a soñarlo, fue el primer paso hacia la maratón pero por supuesto, solo he podido unir los puntos hacia atrás...
 
En esa época se produce un cambio clave de mentalidad (no se muy bien el motivo) pero es cuando me doy cuenta que los entrenos no los puedes aplazar: lo que no entrenas hoy ya no lo vas a entrenar nunca, se pierde, es irrecuperable. Por mucho que te esfuerces al día siguiente no podrás recuperar el tiempo perdido. El entender esto (entender como nivel superior a saber) me hizo llegar a metas inimaginables (se que no es para llamarme Einsteien pero algo es algo).
 
Una vez más, si estás aquí aún: gracias.
 
Saludos!

5 ene 2012

MÁS VALE QUE NO TENGAS QUE ELEGIR ENTRE EL ORGULLO Y LA MEMORIA

Ayer leí una frase en este artículo del imprescindible "Diarios de Fútbol" y me ha inspirado para escribir algo, veremos que sale:

"...Más tarde con el 0-0 en el minuto 70′ las cosas cambian. ¡Que saquen al manta! Las convicciones se han perdido, el ánimo está bajo..."

Poco a poco voy recuperando la "normalidad" tanto en el blog como en el deporte. Ahora dispongo de tiempo para organizarme y muy raro es el día en que no salgo a estirar las patas.

Vivimos tiempos combulsos, en los que como me decía un amigo hace unos días, se ponen en duda los mínimos innegociables, todo nos invita a perder la esperanza ya que nos avisan que si el presente es oscuro, el futuro es indescriptiblemente negro. Con este panorama por delante, solo hay una opción: tragar, olvidarse de cualquier principio y aceptar cualquier medida que en cualquier otro momento sería impensable.

Incluso muchos hemos estado -o estamos- cerca de "perder la fe en el ser humano". Y es ahí cuando te encuentras con personas que se reafirman en sus convicciones, que no se rinden, que luchan por salir adelante sin renunciar a sí mismas y arriesgan. Dudan, claro que te acompañan las dudas e incluso al final del camino les espere una derrota, pero como dice la canción, "no siempre tiene suerte el campeón, pero vuelve a intentarlo".

Así pues aquí está mi pequeño homenaje a toda esa gente que hoy por hoy no renuncian a luchar sin perder sus convicciones, este es su momento.

NO TE RINDAS: LUCHA.

Saludos!

PD: El título es un plagio