Estas historias que voy a pasar a contar ocurren a la vez, se sitúan en los JJOO de Pekín´08. Última jornada olímpica, que como es tradición se inicia con la maratón, la competición con mayor épica y rodeada de un ambiente de leyenda en unos Juegos.
Las condiciones se preveían durísimas: temperaturas de más de 30º y una humedad superior al 80% durante las más de 2 horas de duración. Es por ello que se programó la salida para las 7:30a.m. Entre los corredores que participaban en la prueba, por supuesto un buen puñado de africanos -no menos de 10- de los que a buen seguro iba a salir el Campeón Olímpico -que se dice pronto-. Luego estaban los europeos, que eran aquellos que iban a luchar con todas sus fuerzas por un puesto honrífico, si había suerte "pescar un diploma" sin opciones a medalla...a priori.
Entre este puñado de europeos, vamos a centrarnos: el español Chema Martínez -lo de destacar en este caso es literal- y el italiano Stefano Baldini, defensor de título logrado 4 años antes en "El Olimpo": Grecia. En una carrera que agrandó la leyenda de esta carrera, aunque de esa, quizá hablaremos en otra ocasión.
Cada uno se enfrentó a su propio reto, lo planteó a su manera. Vamos a ver quien lo hizo mejor:
Chema hizo valer aquello de no escuchar a los que decían "es imposible" y se plantó en la línea de salida aquel 24 de Agosto con una idea en la mente: la medalla. Para lograrlo, llevaba un mes en Pekín preparando a conciencia el día: tenía un plan.
Chema se había estado preparando para colocarse en cabeza desde el inicio y dedicarse a tirar hasta donde "le aguantase el cuerpo", confiaba en tener el clima lo más duro posible y gracias al tiempo de aclimatación, conseguir pelear hasta el final con los africanos.
Con lo que no contaba Chema era que aquellos se iban a dedicar a correr como nunca antes se había hecho en unas olimpiadas. Tanto es así, que se batió y con mucho el récord olímpico de la prueba.
Ya en la salida, Chema se colocó delante y a los pocos kms se podía ver la curiosa imagen de Chema (de piel muy blanca) encabezando un grupo de africanos que no entendían muy bien qué estaba pasando allí. El ritmo era infernal (el paso por el km5 fue de 14:29 y el km10 fue de 29:25) pero tras tanto tiempo trabajando para ello no podía renunciar a todo porque las cosas no fueran según lo previsto.
Tras el km 10 y varios tirones del grupo Chema quedó descolgado del grupo ya casi sin fuerzas...pero no dejó de luchar y volvió al grupo. Peleó y peleó hasta que las fuerzas le abandonaron y ya cerca del km15 se quedó rezagado del grupo sin remisión.
Fueron 43min de ilusión, de gloria que ya nadie se los quitará. Demostró que es pelear hasta la saciedad (no solo en la carrera, sino todo el año de preparación) pese a que el objetivo era casi una utopía.
Un último apunte: después del gran esfuerzo del primer tercio de carrera, se quedó solo, os podéis imaginar lo que son casi 30km de soledad ya sin posibilidades de medalla, no, quizá no te lo puedas imaginar, pero vaya: muy duro. En ese momento, cualquier experto al que le preguntaras, hubiese apostado por la retirada del atleta, de hecho pensándolo bien, era lo más lógico.
Pero es que unos Juegos no se corren todos los días y Chema Martínez no es un atleta cualquiera. Supo sufrir hasta el final acabando la carrera en el puesto 16 a unos 7 minutos del ganador.
Toda una lección de esfuerzo, sacrificio e ilusión.
Llegados a este punto, no creo que quede casi nadie leyendo, si aquí sigues: gracias.
Es el momento del mito. Stefano Baldini se presentaba en la carrera con un palmarés envidiable, sin nada que demostrar pero con las ganas y las fuerzas que dan ser el vigente campeón olímpico.
Durante la preparación para la carrera a penas 4 meses antes de la misma, sufrió una lesión que le tuvo un mes sin correr, con lo que supone ese "percance" en una preparación para esa competición a ese nivel. Las dudas sobre su estado de forma eran lógicas.
A Baldini no se le vio apenas en ningún momento de la retransmisión. Él no tenía nada que demostrar a nadie y salió a hacer su carrera sin preocuparse por lo que pudieran hacer los demás.
Y así, corriendo a su manera fue escalando posiciones durante la segunda parte de la carrera, "recogiendo cadáveres" para, sin haber hecho ni mucho menos la mejor carrera de su vida, acabar en un meritorio 12º puesto (2º de los europeos por detrás del suizo Röthlin que acabó 6º).
Ahora si que dudo muy seriamente que alguien haya llegado hasta aquí, pero si sigues, espero que entiendas de qué va esto: 2 atletas, 2 personas, 2 formas de luchar por lograr un objetivo, pero sobretodo 2 tipos que tenían claro qué era lo que querían y cómo lo querían. Lo importante no es si lo consiguieron o no. Lo importante es que pese a las distintas adversidades no se rindieron. Incluso siguieron peleando cuando sabían que no lo conseguirían.
Desde aquí mi pequeño y modesto homenaje a los dos cracks. Gracias.
Saludos!



