Uno de mis propósitos de estos días es retomar el blog (este año de verdad, no como los 4 anteriores) e incluso hasta he tenido un par de lo que yo creía eran buenas ideas pero que el tiempo ya ha dejado obsoletas. Una de ellas era mi carta a los Reyes Magos, pero ha pasado más de una semana desde que se fueron y casi ni la llegué a empezar.
Aun así, recuerdo que hubo un rey que llegó tarde, un rey que me representa y que quizá esta vez sirva de algo: Artabán.
Querido Artabán,
Este año te voy a pedir que pares un momento en tu largo camino, tomes un buen café y hagas una última revisión de tus paquetes, quizá lleves alguno que te sobre y puedas aligerar la carga:
No me traigas un descenso; no traigas noches largas de esas que duran varios días o semanas; no necesito mentiras ni promesas rotas; tampoco cuentos de hadas; no quiero lesiones, ilusiones que vienen rotas antes de abrirlas, ni que se vayan más amigos de los que ya marcharon.
No quiero mudanzas; no traigas llamadas de comerciales a la hora de la siesta; prescinde de algunos fracasos, los puedes dejar ahí donde estas ahora y ya encontrarán dónde ir; no nos traigas más muebles o electrodomésticos; las roturas, los pinchazos, las lesiones pesan demasiado para un viaje tan largo. No quiero encierros ni confinamientos, los hemos probado y no nos han convencido.
No me traigas funerales, tristezas o decepciones que tenemos todavía algunas que no hemos podido devolver; no traigas plastas, no quiero listillos ni profetas del día después; ni por favor, cenizos, tristes y pesimistas. Tampoco imbéciles.
No vengas con soledades ni con compañías vacías; no te lleves más gente de los que ya se fueron, aunque algunos sigan aquí aun sin estar. No te voy a pedir que no traigas bodas, pero no demasiadas.
No quiero que se me estropee la moto, quedarme tirado en cualquier carretera sin nada que leer, no traigas aburrimiento insoportable y si puede ser, deja algunos grados menos de los que sueles traer para el verano.
Hay gente que aprende de las derrotas, que saben lo importante que es que a veces las cosas salgan mal, aprenden mucho; así que si tienes una de esas quizá convendría que se las llevases allí a ellos; total, en esta casa tampoco valoramos tanto lo de aprender, créeme. Esos lo aprovecharán mejor.
Si revisas y tienes alguna sorpresa de esas que me he olvidado, no dudes en dejarla.
Atentamente.
David.





